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¿Que es sexualidad? Sexualidad es un término que escuchamos todo el tiempo mencionar, hoy “hablar de sexo” es común y natural. La gente que nos rodea con mayor frecuencia comenta sobre “sexualidad”, “vivo mi sexualidad”, “soy libre sexualmente”; pero, te has detenido alguna vez a pensar ¿qué significa realmente esta palabra?
Para nosotros es un concepto complejo que puede distinguirse de acuerdo a cada etapa del desarrollo humano, no es lo mismo hablar de la sexualidad en un adolescente que en una persona adulta e incluso de una persona en la tercera edad. Pensamos que está presente durante toda nuestra vida e implica la interacción de una serie de aspectos que van desde los fisiológicos, emocionales, mentales; y espirituales; pasando por los culturales, sociales y religiosos;
La sexualidad, como un todo, se va enriqueciendo y cambiando con el tiempo, además depende también de nuestras relaciones interpersonales. Se expresa a través de fantasías, deseos, necesidades, actitudes, valores, y creencias.
Autonomía y Sexualidad
Al hablar de autonomía, estamos refiriéndonos a la habilidad que tenemos de ser independientes, responsables y capaces de ejercer “control” sobre nuestras propias vidas. Ser autónomo implica también tener la posibilidad para evaluar las situaciones que vivimos y decidir qué y cómo debemos responder frente a ellas. Decidir por cuenta propia, no depender de lo que los demás nos digan para seguir lo que consideramos es el camino correcto para alcanzar nuestras metas, es parte de ser autónomo. Vivimos en tiempo en que nos vemos expuestos constantemente a influencias externas, y depende exclusivamente de nosotros el poder rescatar de ellas lo más importante desechando aquello que consideramos no nos aporta beneficio.
No es fácil ser autónomo, ciertamente es más cómodo dejarnos llevar sin reflexionar en lo que estamos, la propia rutina nos enseña a vivir así, a seguir con el día a día sin que notemos que vamos dependiendo cada vez más de satisfacer las expectativas de las personas que nos rodean y no las nuestras. Pero, ¿es posible tener “una vida propia” si dependemos de lo que el entorno nos marque como pauta?
La respuesta es muy personal y dependerá del análisis que tú mismo hagas sobre cómo vives, como te gustaría vivir; como enfrentas la vida y como la enfrentarás.
Pensamos que sin autonomía no hay posibilidad de elección propia, sin embargo, consideramos que las opiniones de los demás y la influencia externa son importantes en el proceso de tomar decisiones ya que ellas no solamente repercuten en nosotros si no que también impactan en quienes nos rodean. Ahora bien, si queremos pensar en qué tan autónomos somos para “vivir nuestra sexualidad”, ¿cúal sería tu respuesta?, ¿qué significa para ti, tener autonomía para ejercer o vivir tu propia sexualidad? No podemos decirte cómo vivirla con autonomía, sin embargo, sí podemos plantearte lo que consideramos respecto a este punto tan importante.
La sexualidad es uno de los temas que más llaman la atención en nuestras sociedades, a pesar de ser una expresión natural, espontánea y que enriquece tanto nuestras vidas; en muchas ocasiones esta se ve teñida por creencias equivocadas, por ideas erróneas, por mitos que nos han sido enseñados por nuestros padres, en la escuela, por la religión e incluso por la sociedad en general que maneja conceptos y formas de ver la vida que no siempre van de la mano con la objetividad y la información verás. ¿Cuántas veces has dejado fluir tu sexualidad espontáneamente, sin pensar si lo que estás haciendo está bien o mal? ¿Por qué te preocupa lo que los demás puedan pensar de cómo vives tu sexualidad?
En la medida en que tú asumas que eres la única persona capaz de saber qué es para ti lo adecuado, lo que te brinda placer al cuerpo, lo que llena tu espíritu y lo que cubre tus necesidades de afecto, sin atravezar los derechos de las personas con quienes te relacionas, estarás asumiendo de manera activa y responsable tu vida sexual.
Suele ser difícil no sucumbir a las presiones sociales y a las cargas religiosas que en muchos casos solemos arrastrar, por ejemplo, pensar si lo que hacemos es “pecado” o si lo que me hacen “está bien”. Estos pensamientos no hacen más que influir de manera negativa en cómo asumes y ejerces tu sexualidad. Sin embargo, si eres capaz de reflexionar racionalmente sobre ella, cuestionándote lo que te gusta, lo que prefieres, lo que deseas o por el contrario, reconocer aquello que te disgusta y no se ajusta a tu forma de ser, estarás en camino a descubrir lo que mejor va de acuerdo a tus intereses y preferencias.
Los preceptos sin fundamento, los prejuicios, las creencias erróneas y los mitos anacrónicos, pueden reprimir nuestra sexualidad. Dejar de hacer algo sin saber bien porqué, nos limita; que encerremos nuestros deseos, que pongamos barreras a la posibilidad de sentir placer, es responsabilidad nuestra; si somos capaces de investigar, de probar, de comprobar, y de aprender; tendremos entonces la oportunidad de hacer nuestro el derecho a sentir sin presiones, sin influencias y sin distorsiones.
La información es una herramienta fundamental que te permitirá descubrir y validar los distintos tópicos relacionados con la sexualidad. La única manera de desmitificar comportamientos sexuales considerados como “malos”, “inadecuados”,"impropios", "errados" o "ilegales" es a través del conocimiento. Las experiencias forman parte de tu vida, lo vivido quedó en el pasado y no es posible de ser modificado, no sabes lo que el futuro te depara por lo tanto vive tu presente intensamente con libertad de experimentar, de descubrir la infinita gama de posibilidades que el te ofrece a través del placer, de la sensación de satisfacción y de gratificación para ti y para quien la comparta contigo.
Libertad y Sexualidad ¿Qué es libertad? Qué nos quieren decir cuando nos mencionan que somos libres, que tenemos libertad para actuar, para decidir, para elegir… ¿Somos realmente libres si vivimos en sociedades muchas veces marcadas por normas estrictas, impuestas, que nos fuerzan a movernos dentro de unos parámetros con los cuales no estamos necesariamente de acuerdo? Resulta muy complicado tratar de definir “libertad”, este es un concepto abstracto de muy difícil definición, sin embargo, tratando de llegar a un consenso entre la variedad de respuestas que suelen dar filósofos, sociólogos, psicólogos y eruditos en la materia, pensamos que la “libertad” es la capacidad natural y espontánea que tenemos las personas para poder actuar siguiendo nuestra voluntad, en la medida en que no quebrantemos los derechos de los demás. No es posible ser “libres” si es que no somos independientes en nuestra manera de pensar y de ser; eso que llamamos libertad, nos ofrece la posibilidad de vivir mejor, más cómodos, más satisfechos, siempre teniendo en cuenta el entorno que nos rodea. Y, ¿qué puede significar entonces que queramos ejercer nuestra sexualidad libremente? Esta es una respuesta que no podemos darte, no es posible decirte cómo puedes ejercer tu sexualidad con libertad, lo que sí podemos hacer es compartir contigo algunas reflexiones que te lleven a definir qué es para ti tener libertad para ejercer tu sexualidad. Si te conoces un poco, sabes reconocer tus preferencias, tus gustos, aquello que te hace sentir bien, da placer a tu cuerpo y además te enriquece tendrás oportunidad de elegir qué es lo que quieres hacer sin limitaciones, sin sentimientos negativos, miedos, culpas o vergüenza. Ejercer libremente tu vida sexual implica también saber aceptar y comprender que ella no siempre depende exclusivamente de ti, sino también de la persona con la que decidas relacionarte. Hablar, intercambiar ideas, ser explícito con tus comportamientos sexuales te permitirá saber que compartes de mutuo acuerdo la oportunidad de dejar en libertad fluir tus emociones, experimentar tus sensaciones y descubrir las que despiertas o puedes despertar en la persona con quien compartes tu espacio, tu cama. La libertad de dejarte llevar por lo que sientes sin poner freno o límites, sin frenar las que puedas despertar en el otro. Como podrás notar la “libertad” como concepto solitario solamente es posible de ejercer si desarrollas una conducta sexual en solitario también, como lo es la masturbación, por ejemplo. Si estás en compañía, la libertad solamente será real y posible en la medida en que tu pareja comparta contigo abiertamente aquello que es válido para ambos. Pueden existir acuerdos previos, debe haber consenso entre aquello que puedes hacer y hasta dónde puedes llegar, tu decisión frente a lo que compartas con una pareja es libre y abierta, siempre que las dos partes estén de acuerdo, de lo contrario estarás rompiendo un principio fundamental que implica el respeto por el otro. Ser libre no te da “carta blanca” para hacer lo que quieras, ser libre implicará dejar de lado todo aquello que pueda quitarle la magia a un momento de intimidad en el que la sexualidad lleve a que tú te sientas realizado y satisfecho, un momento en el que te sientas libre de expresar tus sentimientos, tus fantasías, tus deseos, pero también los de la otra persona.
Asertividad y Sexualidad Te invitan a salir, te proponen tener relaciones sexuales, estás cansada y no quieres tener sexo con tu pareja o ella de pronto decide hacer alguna innovación pero a ti no te gusta…
¿A veces haces cosas que no deseas porque no puedes decir que NO?
¿Eres capaz de hacer valer tus derechos? ¿Sientes temor al ridículo? ¿A la vergüenza o a la culpa? O falta, tal vez, poner en práctica una habilidad llamada “asertividad”
Pero, ¿qué significa?
La asertividad es un conjunto de conductas que te permiten actuar en base a tus intereses más importantes, defenderte de la ansiedad inapropiada, expresar cómodamente tus sentimientos honestos o ejercer tus derechos personales sin negar los derechos de los demás.
La asertividad es la posibilidad que tienes para defender tus derechos. Consiste en afirmarte en situaciones en las que aquellos han sido violentados por otros, ya sea a propósito o accidentalmente. Implica, además, el respeto a los demás, expresar los sentimientos y dar las propias opiniones sin ofender o hacerle daño a quienes están alrededor. Si eres asertivo sabrás cuando decir NO, además rechazarás las peticiones que te hagan otras personas si es que no estás de acuerdo. Así mismo, puedes expresar con tranquilidad tus puntos de vista y aceptar que los demás no tienen que estar siempre de acuerdo con ellos. En ese sentido, quienes no saben defender sus derechos son susceptibles a: ser avasallados y amenazados, a no ser respetados por los demás, a adoptar conductas de pasividad y dependencia, a sentirse descontentos, valorarse poco y dejar que los demás se aprovechen de ti o te traten injustamente.
Para poder defender nuestros derechos, debemos conocerlos, identificarte con ellos, tener claridad para saber cuándo alguno de ellos ha sido violentado y saber cuando defenderlos.
Es importante que sepas que tienes derecho a ser tratado correctamente sin importar el sexo, raza, religión, educación, profesión, nacionalidad, idioma o nivel socioeconómico. Así mismo a ser tratado de igual manera, tanto por ser hombre como por ser mujer, a tomar tus propias decisiones y sobre todo a vivir la vida como la consideres mejor.
Los derechos deben defenderse cada día; a pesar de que en ocasiones pueden ser obvios, es importante dejarlos en claro; hacerlos prevalecer es una habilidad que se debe poseer y a la cual no debemos renunciar.
Sin embargo, es importante que tengas en cuenta que no es posible hacer respetar los derechos propios, mientras no se respeten los de los demás. No podemos exigirle a una persona que respete nuestra intimidad y vida privada, si es que nosotros no lo estamos haciendo con ella.
¿Por qué a veces nos cuesta tanto decir NO o expresar lo que sentimos? La posibilidad de decir lo que pensamos a los demás, sea afirmativo o no, es un derecho que tenemos como personas. Muchos de nosotros en más de una ocasión hemos preferido quedarnos callados frente a cualquier situación que no nos parece o con la cual no estamos de acuerdo, pero ¿por qué? Si preguntamos es posible que escuchemos, “me da vergüenza”, “es que me da miedo cómo puedan responder” o “mejor no digo nada para no meterme en problemas”.
Las personas sexualmente asertivas están aprendiendo cada vez más a expresar sus preferencias y derechos de forma directa, abierta, y sin violar los derechos de los demás. Distinguir la conducta asertiva de la conducta agresiva (la conducta que ataca a los demás, para dominar y/o para humillar), de la conducta no asertiva o sumisa (que intenta negar los propios derechos, instituye la desesperanza, "mantiene la paz"), es muy importante.
Ser sexualmente asertivo significa experimentar y disfrutar de tu cuerpo y el de otros; significa elegir ser activo o pasivo, saber cómo comunicarte íntimamente con tu pareja; relacionarte a un nivel emocional o, si lo prefieres, en un fuerte nivel sexual/sensual temporal. Tambien puedes elegir no relacionarte o dejar una relación que no te aporta nada positivo.
Tu próximo paso en el camino de la asertividad sexual esta relacionado con tomar contacto con tu propia sexualidad. Muchas personas se bloquean al interesarse por cuestiones sexuales debido a que no conocen lo que realmente les gusta.
Leer, y aprender temas sobre la sexualidad femenina o masculina. Aprender tus zonas erógenas y la anatomía de tu cuerpo son solamente algunas de las cosas que te ayudarán a conocerte mejor. Hablar con otras personas. Sentarte con amigos y discutir tu primera experiencia sexual o cómo descubriste la masturbación. Descubrir que no eres la única que ha tenido sentimientos sexuales hacia personas de tu mismo sexo o que prefieres el cunilingus, el felatio a casi cualquier otra actividad sexual y sentir que no tienes el derecho a preguntar por ello. Ser consciente del hecho de que a veces puedes fingir cosas que no sientes. Descubrir que tus experiencias sexuales y ansiedades son compartidas por otros que pueden ayudar a librarte de algunos de tus viejos patrones de culpabilidad. Re-encontrarte con tu cuerpo. Una persona no puede decir a su compañero que es lo que le gusta hasta que no sabe sobre sí misma y sus sentimientos y que merece conseguirlos. Busca la oportunidad de acariciar tu cuerpo desnudo, y ve descubriendo las sensaciones a través de tus manos, de tus dedos. Aprende la infinita variedad de sensaciones que puedes experimentar. Placenteramente empieza a explorar tu zona genital. Descubre que tus genitales son normales y funcionales - ¡no faltan partes, no tienes “malogrado o fallado” nada. Examinar tu cuerpo es una experiencia muy asertiva: estás tomando el control sobre ti mismo y de tu sexualidad. Ningun cuerpo viene “con manual de instrucciones”, depende de ti que descubras cuales son ellas y guies a tu pareja a que”las descubra”.
Pensar, antes de tener sexo ... - ¿Por qué hago lo que estoy haciendo? (¿para conseguir amor? ¿Orgasmo? ¿Amistad? ¿Paz y tranquilidad?) - ¿Cuales son mis derechos sexuales? ¿En qué medida dejo que sean violados? - ¿Para quien estoy teniendo un orgasmo? (¿Para mi? ¿Para mi pareja? ¿Para ambos? ¿Para mi amante? ¿Para mi compañero de cama?) - ¿Es un orgasmo algo que ocurre con mi cuerpo, o yo hago algo para crearlo? En lugar de preguntarte, "¿Qué quiere mi pareja y que puedo hacer para complacerle?", pregúntate, "¿Qué quiero yo? ¿Qué es lo que más me gusta?, ¿Cómo guio a mi pareja para que me satisfaga?". Recuerda tus experiencias sexuales y rescata de ellas lo que has aprendido sobre ti y que es lo que te proporciona mas placer. ¿Que te gustaría que fuera diferente?, ¿Que te gustaría probar?., Date cuenta que la pasividad y la dependencia no pueden ser superadas por una sociedad que te genera sentimientos de culpa. Este sentimiento no te proporciona ningún beneficio, por el contrario es totalmente negativo. Empieza a asumir responsabilidades por ti mismo, y siendo activo y participando asertivamente en tus experiencias sexuales. Aprende a pedir las cosas en positivo: es más fácil decir lo que quieres o esperas del otro, en lugar de decir lo que no quieres. Si hay algo que quieres cambiar debes ser claro y explícito para que la otra persona sepa exactamente lo que quieres. En otras palabras comunícate con tu pareja. La comunicación es parte de la clave del éxito. Negocia con la otra persona, habla, dile lo que piensas sin temor a lo que dirá y ten siempre en mente que lo que estás haciendo es lo justo para ti y también para el otro. Frente al ataque o a las respuestas inadecuadas es mejor no alterarte, responde tranquilamente, escucha y piensa antes de responder.
Vivimos en un mundo que va a mil por hora, en un mundo en el que todos creen tener la razón, en el que las agresiones verbales o físicas están a la orden del día. Esto no lo podemos justificar ni dejar pasar. Si cada uno de nosotros actúa asertivamente y vive asertivamente su sexualidad, estaremos haciendo la diferencia; estaremos aportando, de alguna manera, para que la vida cambie y el espacio que compartimos, con otros seres humanos, sea más placentero, satisfactorio y finalmente mejor.
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